lunes, 2 de mayo de 2011

Los sixties!!!!


La casa Dior, es la más grande de París gracias a una lista de clientes internacionales cada vez más ricos, sobre todo debido a un seguimiento entusiasta por parte de los americanos.
Yves Saint Laurent , sucesor de Dior, va a ser uno de los diseñadores más importantes de esta década, entre sus creaciones destacan la trinchera, el traje safari, y el esmoquin femenino. Saint Laurent describía la ropa como una forma de protesta y se le llega a considerar el primer modisto moderno, al retar los convencionalismos de la industria.
De hecho, uno de los vestidos más representativos de esta época es el vestido Mondrian del mismo Saint Laurent, y es que la abstracción es una rica fuente de inspiración para el diseño, los estampados Arty son un recurso efectivo y de todos conocido.
En 2008 Hermes homenajea a uno de los artistas más importantes en el estudio del color, Joseph Albers, creando una serie limitada de 6  pañuelos “homenaje al cuadrado














       




También  ese mismo año, Marc Jacob homenajea a Richard Prince, vistiendo a las modelos de enfermeras, Dolce&Gabana manchan sus vestidos al mas puro estilo action painting de Pollock, y Galliano lleva a las pasarelas de la alta costura las elegantes figuras femeninas de Gustav klimt.










Pero yo creo que el ejemplo más comprometido o representativo  del mix arte-moda más allá del traslado del icono a otra disciplina, es  el de Prada , que en conjunto con algunos arquitectos  crean provocativos e intrigantes ambientes, en sus puntos de venta sobre todo. Sus tiendas del Soho neoyorquino y Tokio dejan de ser tiendas para convertirse en espectaculares centros de cultura, arte y comunicación firmados por los arquitectos más mediáticos: Rem Koolhaas y Herzog & De Meuron.
 Este compromiso con el arte, queda patente en Fundacion Prada de Milán donde se exhibe una colección muy variada y asombrosa de todo el arte de Prada, dejando claro que son árbitros del lujo hoy en día.




Pero a ver, que me voy, volvamos a los 60, y a París, donde la generación más joven se inspira en las ideas futuristas procedentes de la carrera espacial entre EEUU y La Unión Soviética, como por ejemplo Pierre Cardin, André Courrèges y Ungaro, mientras que Paco Rabanne, experimenta con materiales alternativos como la cota de malla y los discos de plástico.





En London, las escuelas de arte subvencionadas por el Estado, fueron ricas fuentes de nuevos talentos. Una de ellas fue Mary Quant, que vendía innovadores diseños a la gente joven que no se quería vestir como sus padres. Las prendas eran divertidas y coloristas, suéteres acanalados, pichis, medias de colores imprescindibles para la MINIFALDA, impermeables de PVC brillante, vamos, de charol.







La vestimenta masculina también evolucionó y  los trajes estaban influenciados por la moda italiana que tanto gustaba a los primeros dandis.

Hay una nueva clientela y las revistas transmiten sus gustos y exigencias difundiendo las nuevas tendencias: las modelos cambian de aspecto, la fotografía muestra el cuerpo en movimiento. La imagen de la mujer se transforma influenciada por el cine, la música y determinadas corrientes artísticas.
Twiggy  es la modelo más emblemática de esta época, se consagró como estrella y puso de moda el pelo corto y la silueta andrógina.
La moda joven, la que innova se convirtió en industria. La confección se transforma en un prêt-à-porter creativo a precios moderados que vestirá a la generación del baby boom.



Pero quedémonos con la copla, en resumen:

                                                Prendas:
Cuello alto, algodón grueso, pantalón corto, bufanda extralarga, chaleco, dibujos geométricos, jersey minipull, abrigo guardapolvo, vestido de cuero(el estrella, estilo casulla y con cremallera delante) , pantalón pitillo de talle bajo, minifalda sin o con botas altas al estilo Courrèges, colores vivos, estampado Liberty (Cacharel).

Diseñadores:
Gérard Pipart: trabajó para Nina Ricci, inventó el look Chloé, e inauguró la alianza entre etilo e industria.
Louis Féraud:  con una moda muy alegre, colorista y ultramoderna , al final, sobre los noventa se dedicaría  al pintura. Le encantaba el color y llevó el folclore hacia la sofisticación.
Jean Bouquin
Ted Lapidus
Guy Laroche, que le daba mucha importancia a las piernas y a la espalda de las mujeres y apostaba por la elegancia
Pierre Cardin, se le considera el  el creador del prêt-à-porter.
André Courrèges, es el padre de la minifalda y Mary Quant quien  la exagera.
Es la época de la chica yeye, por ejemplo Sylvie Vartan, France de Gaulle, o Francçoise Hardy.
Daniel Hetcher, otra estrella del prêt-à-porter, fue el primero que se inspira en la ropa deportiva y de trabajo para llevarla a pasarela tanto para hombres como para mujeres. Suya es la frase “la moda sale de la calle. Una famosa se atreve a llevar algo sorprendente en un lugar donde llama la atención. Cinco personas la copiarán. Yo haré mi propia versión.”
Chantal Tomass, asidua a la minifalda y a los calcetines altos, innovó en el uso de materiales como en la falda-valleta o el impermeable encerado. Crea los minivestiditos  de niña con mangas abultadas y cuello Claudine, que parecen gustar mucho a  Brigitte Bardot , para más tarde, especializarse en lencería.
Emanuel Ungaro:  pensaba que estar guapa era un acto de generosidad para los demás.
A Paco Rabanne,  que lo podríamos definir con una palabra, espectáculo. 
Hubert de Givenchy:  de él es el vestido negro de Audrey en desayuno con diamantes y  de casi todos los de las siguientes películas. Es el más sofisticado, le gusta inventar formas y detalles que lo distingan de sus coetáneos .
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como curiosidad, hasta el 68 estaba prohibido llevar pantalones en colegios y empresas!
Es en esta fecha cuando llevar un traje  de aspecto masculino era la alternativa de moda  frente al estilo hippy chic orientalista de pantalón pirata o pata de elefante, chaleco largo y las demás  novedades.

viernes, 25 de febrero de 2011

50´s


1953, evento: coronación de la Reina Isabel, protagonistas: ella y su vestido ( de Norman Hartnell)
Fue una celebración espectacular retransmitida por primera vez por TV, la cual se convertirá en la principal vía de difusión en la relación productor-consumidor.



A mediados de los 50, comienzan a surgir subculturas que parten de los grupos más jóvenes, que se cuestionaban el estado de las cosas, se rebelan contra la autoridad y expresan su antipatía hacia lo establecido mediante su ropa. 


Las tribus abarcaban desde los existencialistas parisinos, hasta los beats, los beatkins,  los teddy boys, los mods, los rockers... Y así fue como diferentes elementos de sus atuendos pasaron a formar parte de la moda mayoritaria.
El new look sigue dominando esta década, y el vestido blanco palabra de honor d Elisabeth Taylor en “Un lugar en el sol” fue el más copiado de la época.
Las faldas de vuelo fueron la prenda clave del armario femenino
La televisión se extiende a todos los hogares y esto supone una revolución  en la comunicación y la publicidad.

En EEUU, los veteranos provenientes de la guerra llevaron camisas hawaianas, y la cultura del surf, y California consolidó su imagen de culto a la juventud
James Dean y Natalie Wood protagonizaban “rabelde si causa”
Elvis Presley lleva el rock &roll a primera plana

Dean, Presley y Brando, son el mejor exponente del estilo rebelde, con vaqueros, camiseta blanca y chaqueta de cuero, muy distinto al estilo profesional, que consistía en trajes ajustados y oscuros con una estrechísima corbata y sombrero flexible.


En la moda femenina, además de la falda de vuelo de Dior,  también se incluían faldas tubo, trajes a medida y vestios con recatados escotes redondos o sexys modelos palabra de honor para la noche.
En el 54 Chanel vuelve a abrir su negocio, su línea de trajes con chaqueta cuadrada, adornada con galones dorados, acompañada con accesorios de perlas se convierte en el distintivo de la casa.
Aunque se tratase de una moda conservadora, la voluptuosidad estaba presente, los bikinis ya se comercializaban.
Armi Ratia funda a empresa que con el tiempo se convierte en fuente inagotable de los estampados de Marimekko
Balenciaga introduce las chaquetas globo, los abrigos envolventes, los vestidos saco y camiseros y Pierre Cardin presenta el vestido globo.


Esta cantidad de cultura joven y vibrante de finales de esta década  en adelante, acompañada de arte, psicodelia, drogas,  y sobre todo música, pondrá fin a la hegemonía de la haute couture en la década de los 60.

Un ejemplo fidedigno de la moda de esta época lo representa el vestuario de la serie Mad Men.  Este vestuario ha causado tato impacto, que diseñadores actuales se han inspirado en la serie para crear sus modelos. De hecho, Canal+  junto con Javier Larraínzar, lanzaron a la venta una corbata como las de la serie.
Y como olvidar el trabajo de Marc Jacobs para Vuitton la pasada temporada otoño/invierno 2010-2011, o el último desfile Alta Costura de Dior. La influencia cincuentera está clara.




viernes, 18 de febrero de 2011

años 40

Años 40, otra vez: crisis.

Escena Europea.
Al racionamiento británico de la comida, le acompaña en el 41 el de la ropa.
En un esfuerzo por estabilizar los precios, se editaron cupones para la mayoría de las prendas.
Las casas de moda empiezan a ofrecer servicios de reformas, y los que no llevaban uniforme se las tenían que apañar como pudiesen.
Por ejemplo, un pañuelo atado en la cabeza hacía las veces de un sombrero. Y ellápiz de ojos imita la línea de las medias en las piernas debido a la escasez de nylon

Aparece el Unity Clothin Scheme, programa que incluía una gran variedad de prendas bien diseñadas, prácticas y económicas, así como artículos de casa que se pudieron incorporar a los cupones.
En el 42, hubo una orden de restricción por la que se limitaron adornos, pliegues múltiples, bolsillos, vueltas en los bajos de los pantalones, se prohibió la decoración exterior, malgastar tela en costuras, cinturones, cuellos, puños... ni cremalleras, ni cierres de metal.
Aún así y a pesar de las limitaciones los diseñadores ingleses del Unity no tenían por qué estar fuera de la modernidad, y crearon  prendas elegantes de buen corte, a la altura de la rodilla, con una silueta estrecha que realzaba los hombros y la cintura de la mujer.

Su papel en la sociedad, por cierto, dejaba de ser el de la mujer de fábrica para volver a encerrarse entre fogones y criar hijos para repoblar Europa.  De ahí la exaltación de sus atributos.

En cuanto a los hombres, muchos de ellos se las arreglaron con el traje de “desmovilización “ del gobierno;  los que pudieron permitírselo volvieron a firmas como Bulberrys, pero a penas había cambiado el estilo de los trajes que se lucían antes de la guerra.

En París, ocupada por los nazis en el 40, la Haute Couture se vio amenazada, y llegó a sobrevivir gracias a los esfuerzos del presidente de la Chambre Syndicale de la Haute Couture, aunque el número de casas que cerraron fue muy elevado.
La  escasez era peor que en Inglaterra, las telas muy difíciles de conseguir y el cuero impensable.
 Así que algunos modistos marcharon a Vichy. Chanel, que ya estaba totalmente establecida, se retiró al Ritz, Schiaparelli se dedicó a dar conferencias en Estados Unidos, Mainbocher, se translada a Estados Unidos también, y se dedica a continuar con su colección y a diseñar para las GirlScouts, la Cruz Roja,  las WAVES, etc.
Y otros diseñadores, los más jóvenes, fueron los que empezaron o continuaron su carrera durante la guerra, entre ellos tenemos como ejemplo a  Jacques Faht (conocido por sus vestidos de ocasión, habitualmente con grandes lazos y pliegues asimétricos), Cristóbal Balenciaga (el Dios) Pierre Balmain y Christian Dior, que contribuyeron al restablecimiento de la haute couture parisina de los 50.




Sin duda, el boom de la época fue Dior , dando un empuje considerable a la moda con la ceración en 1947 del New Look.  Abre su casa a finales del 46, y con su primera colección sorprende a todo el mundo de la moda por su espléndido uso de la tela, los laboriosos métodos de fabricación  que indignaron a los que habían tenido que pasar por el racionamiento de Gran Bretaña.
Se trata de un estilo que se remonta al pasado, pero que también alude a tiempos más alegres y optimistas.
El conjunto Bar, fue el diseño clave de la colección New Look de Dior. La chaqueta con hombreras muy discretas y una cintura muy marcada se luce sobre una generosa falda plisada y se equilibra con un sombreo “coolie” . De hecho Dior lamentaba la desaparición del sombrero en el vestir femenino. Para él, una mujer no iba vestida correctamente si no llevaba sombrero.

En Estados Unidos, a parte de los recién llegados europeos,  había importantes diseñadores como Hattie Carnegie, Norman Norell y Claire McCardell, inventora de la indumentaria de deporte estadounidense en la que incluía prendas para combinar y las bailarinas.
 Gana el Oscar “lo que el viento se llevó” y los modelos de la película se hacen un hueco en la moda.
Los sombreros de Vivien Leigh, adornados con cintas, plumas y velos de encaje que fueron diseñados por Jonh P Jonh bajo la marca Jonh- Frederics, inspiraron a  mujeres modernas de la época, al igual que el cabello enrollado y las redecillas.
El entonces adolescente Mickey Ronney, ganaba fans, y Frank Sinatra atraía a multitudes llamadas bobby-soxers porque llevaban calcetines cortos y zapatos bicolor.

Otra silueta alternativa es la falda tubo muy ajustada que marca mucho la silueta.







martes, 15 de febrero de 2011

Años 30



Chanel, en perfecta consonancia con los tiempos, consolida su posición en  la alta costura parisina. Continúa creando prendas fáciles de llevar para una mujer que buscaba lujo discreto y sencillez.
Elsa Schiaparelli fue su gran rival. Su espectacular carrera comenzó cuando un comprador americano descubrió su primer diseño un suéter negro ajustado con un lazo blanco trompé l´oeil para segudamente abrir su boutique Pour le Sport, en la que vendía ropa deportiva, que en esta época está de apogeo, con diseños novedosos.
Schaparelli se relacionaba con artistas de su tiempo, como Dalí, Cocteau, Bérard, los cuales produjeron diseños para ella.
Estuvo muy influenciada por el surrealismo y convirtió objetos cotidianos en piezas de alta moda, al más puro estilo ready made de Marcel Duchamp: botones-piruleta, hebillas de cinturón con forma de candado,  bolsos globo, sombreros con forma de chuleta de cordero ( hola Lady Gaga! ) o trajes que parecían cómodas.
En esta época tuvo un enorme éxito. Tenía la filosofía de que el cuerpo humano era una especie de estructura arquitectónica  y que había que utilizarla como se usa en la construcción.
Sus trajes eran de cintura y hombros muy marcados muy marcada,que realineaban la silueta moderna.
Otra modista a la que suelen comparar sus diseños con las formas arquitectónicas fue Madeleine Vionnet, LA INVENTORA DEL CORTE AL BIES. Con un estilo pulcro y elegante, sustituyó las siluetas tubulares de la década anterior.
La feminidad volvió a ponerse de moda, se bajó el largo de las faldas y se volvió a prestar atención a las cinturas en su nivel natural, así como a las caderas y a los hombros.

La ropa masculina imitaba en cuanto a buena proporción a la femenina, los trajes presentaban hombros más anchos, solapas más amplias, cinturas estrechas y pantalones con caída y vuela en los bajos.
El estilismo americano se fue imponiendo; su industria se especializó en ropa deportiva, casual y de vacaciones.

La fotografía empieza a hacerse hueco en las revistas de moda, desplazando el papel de los ilustradores.
En París hubo revueltas en el sector de la industria textil, mientras que Estados Unidos se centraba en la producción en masa, realizando grandes avances y despuntando diseñadores como Lord&Taylor, Goodman,  Carnegie y Clarie McCardell, símbolos del look americano fácil de llevar, en telas prácticas como el denim.

Las estrellas de Hollywood aparecieron pisando fuerte como piedra angular de estilo y convirtiéndose en iconos de moda.
La Garbo introdujo una nueva austeridad masculina con sus trajes de pantalón, sus boinas y maquillaje discreto.
Las mujeres de clase media confiaban en los modistos que interpretaban los últimos diseños de la alta costura a precios más asequibles, mientras que los patrones publicados por revistas como Vogue, Woman´s Journal o Weldon´s resultaron de gran ayuda para la modista doméstica, que adquirirá nueva importancia cuando estalle la guerra.



lunes, 14 de febrero de 2011

Años 20




La década de los 20, estuvo plagada de contradicciones.
A pesar de las crisis económicas europeas causadas por la guerra, esta década fue una época de grandes hitos culturales,  de importantes obras literarias firmadas por autores como D.H. Lawrence, Marcel Proust, Virginia Wolf, y James Joyce, y de una gran expansión del arte moderno.
En EEUU, se aprueba el derecho al voto para las mujeres, la ley seca se cierra con el colapso de la bolsa de Wall Street en el 29 y entre tanto acontecimiento pululan las flappers.
Fue una época marcada por el jazz y por la juventud que acudía en masa al cine para ver a Joan Crawford bailar el charlestón en Vírgenes Modernas
Se empiezan a poblar las universidades y eso conlleva un interés por las tendencias que allí surgían.
Las melenas cortas de las mujeres inspiran nuevas formas de sombrero, como el de campana y los vestidos se acortan sorprendentemente, llegando para las más atrevidas hasta la rodilla.
Normalmente se solían llevar sencillos zapatos bicolor de día y preciosos zapatos de  baile con tiras para la noche.
Los límites entre el atuendo masculino formal e informal empezaron a desdibujarse,  prendas como pantalones o  bléiseres de franela se convirtieron en vestimenta de día aceptable. 
El príncipe de Gales marcó tendencia, muchos jóvenes imitaban su estilo, jersey bajo una chaqueta, pantalones con cinturón y cuello americano. De hecho los cuellos serán objeto de debate entre el sector masculino, ya que los rígidos se sustituyen por los flexibles primeramente en los círculos artísticos y el traje de calle de tres piezas, fue relegando a un segundo plano al chaqué y a la levita.

Las mujeres se caracterizan por la sencillez y el énfasis en un estilo andrógino juvenil, a  menudo logrado ocultando el volumen del pecho, aunque fomentan su feminidad con el uso del maquillaje. Los vestidos de noche, de cintura baja y estrechos, se realzaban con elementos decorativos aplicados en la superficie de la tela, como cuentas y bordados que reflejaban la influencia de la decoración egipcia ( la tumba de Tutankamon se descubrió en 1922) y motivos naif del arte popular, mientras que los flecos realzaban el movimiento de los bailes.

En esta década destaca como revelación Chanel, que introduce tejidos nuevos, cómodos y prácticos, al miso tiempo que se producen las innovaciones en el sector textil.
Como es el caso de la síntesis de la seda artificial, denominada rayón a partir del 24, lo que facilitó la fabricación de lencería y calcetería.
También hubo avances en la fabricación de telas de punto y elásticas lo que favoreció a la industria de los trajes de baño y en 1923 se patentó a cremallera.

Todos estos cambios fomentaron en los diseñadores la libertad de experimentar. Aplicaron nuevas técnicas de envoltura y de costura, construyendo en ocasiones formas geométricas, integrando cuentas, plumas, borlas y joyas, en las prendas de vestir.
Los accesorios solían lucirse en combinación con el atuendo. Los bonetes y gorritos se usan como complemento último del vestido y los fulares y chales se confeccionan en tejidos semitransparentes y toda clase de pieles. 
Los diseñadores más representativos son: Worth, Drecoll, Beer, Rouff, Doeuillet, Doucet, Poiret, Groult, Lelong, Patou, Chernit, Vellet, Premet, Talbot, Agnes,  etc, etc, etc...

Este estilo, el art decó, debe su nombre a la “Exposition Internationale des Arts Decoratifs et Industriels Modernes”, celebrada  en París en 1925.

El Art Decó, fue un movimiento artístico dinámico, que englobó diseño, arquitectura, diseño gráfico, industrial, interiorismo, pintura y por supuesto moda.  

El arte sigue siendo una fuente de influencia para la moda y en este caso, el cubismo, futurismo, el movimiento moderno, la Bauhaus, el constructivismo y el art nouveau, se ven reflejados en la moda, y a esto también se le une la posibilidad de viajar cada vez mayor, y los descubrimientos arqueológicos  africanos, asiáticos y del México azteca suscitan cada vez más interés, combinándose perfectamente lo antiguo con lo moderno.

Un ejemplo tangible de esta combinación, llevada a la perfección extrema es el La Fundación Rodríguez-Acosta de Granada. Sin duda el sitio más bonito y con más encanto que he visto en mi vida.  Y si se va, lo suyo es concertar la visita guiada, porque a parte de ser atendidos con un trato muy muy  amable, merece la pena enterarse de todos los detalles que el carmen encierra.
Y es que por mucho que yo diga, es imposible describir con palabras la belleza de ese lugar. Es hipnótico.


lunes, 7 de febrero de 2011

Belle Époque









Estamos en 1900. La primera década del nuevo siglo está llena de esperanza, ilusión e innovación.
Las consecuencias de la Revolución Industrial por Europa y Norteamérica, habían cambiado de forma radical la sociedad occidental, pasando de una cultura agraria a una moderna y urbana.
Con ella, llega la nueva clase media, preparada para consumir los bienes que ofrecía el mercado.
Es una década de debuts. La exposición universal de 1900, promociona el cine sonoro, los motores diesel y los telescopios, por ejemplo.
Pero a pesar de las innovaciones de la época, la moda entra en el nuevo milenio mirando a los estilos del pasado.
 La ropa expresaba la opulencia de  época, vestida por aristócratas y por la elite adinerada, seguía más la estética sinuosa del Art Nouveau (1890), que cualquier señal de modernidad.

Las mujeres modernas, de aspecto maduro, aparecieron envueltas en encajes, volantes, boas de plumas, y sombreros de cine adornados con plumas o flores.
La ropa interior se amontonaba de  forma complicada en capas, incluido el incómodo corsé de sifón.
El ideal de belleza estaba representado por La Chica Gibson,  mujer con curvas, ojos grandes, facciones delicadas y cabellera oscura. Llevaba faldas largas y blusas sobre una figura fuertemente encorsetada. 





Los hombres seguían fieles los códigos de la vestimenta, regulados por la ocupación, el estatus, la situación social y el momento del día. Vestían trajes estrechos y a menudo se cubrían con un bombín durante la mañana.

Los gastos desorbitados en moda, son un símbolo del consumismo de la Belle Époque. Tanto es así que las mujeres ricas patrocinaban a los grands couturiers de París: Callot Soeurs, Doucet, Paqin o Worth. 
En Londres frecuentaban  Lucille, compraban sus trajes a medida en casas veteranas como Redfern y Creed, mientras que los maridos vestían en las sastrerías londinenses de gran reputación ya que por sus cortes y calidad de las telas, no tenían rival.

En España, tenemos a Fortuny, pero lo de este hombre es para hacerle directamente un monográfico. 




Los menos adinerados se favorecían de las ventajas logradas ya en  la época anterior por la industria textil. Las pendas estaban fácilmente disponibles en los grandes almacenes que iban apareciendo por todas las ciudades importantes.
Muchas mujeres contrataban a una modista, o se hacían su propia ropa  gracias a las ilustraciones de la época, muy detalladas, que permitían copiar a los grandes modistas.
Había una gran difusión mediante revistas especializadas de patrones que brindaba la oportunidad, si no había muchos medios, de por lo menos, profundizar en el interés por la moda. 



La primera gran entrada a escena fue la de Paul Poiret, el diseñador más interesante e innovador, que elevó la moda y su representación a la categoría de arte.
Poiret fundó su propia casa de alta costura en 1903.  El mismo año en que se proyecta la primera película: “El primer gran asalto al tren”.
Son los años del cambio radical del arte en toda Europa. En 1905 exponen Los fauves, en el salón de Otoño de París.
En 1907, encabeza el cubismo Las Señoritas de Avignon de Picasso. Los expresionistas alemanes, los futuristas italianos y los constructivistas rusos  exploran nuevas ideologías a través del arte. Y la moda responde a estos nuevos impulsos. El lazo entre arte, moda y diseño cada vez se hace más fuerte. 





Cuando los Ballets Rusos de Serge Diáguilev ( Leon Bakst se encarga del diseño de escenografía y vestuario) con Cleopatra irrumpen en la escena parisina con multitud de colores deslumbrantes y atrevida desnudez, la moda responde rápidamente.   
Los pasteles de la Belle Époque se sustituyen por tonalidades brillantes adornadas con plata y oro.
Los diseños de Poiret reflejan la influencia de lo oriental: Los pantalones de harén lucían bajo túnicas y se complementa con turbantes de lamé decorados con plumas y joyas.



              








                                            



  


Muchos diseñadores desarrollan una silueta más tubular y funcional, el Estilo Directoire
Los cuellos altos y rígidos se sustituyen por escotes en V, las vistosas pamelas dan lugar a estilos más sencillos como la toca, y los detalles recargados se van dejando de lado.

Poiret,  que era un gran vendedor, tuvo sus mayores éxitos en el mundo empresarial  al contratar a artistas jóvenes con talento. Raoul Dufy , por ejemplo, creó telas estampadas para su taller, Paul Iribe trabajó como ilustrador, así como Georges Lepape en cuyos trabajos hacían uso de técinas japonesas muy complicadas destinadas a álbumes exclusivos. 







  
Acabamos de pasar la primera década y las casas de moda más influyentes serán Poiret, Chéurit, Doeuillet, Lanvin, Doucet, Redfern y Worth.

Llega la guerra y el avance de la moda no se ve afectada por esta, aunque las privaciones económicas, el equipamiento de los ejércitos, y las restricciones de las exportaciones, provocaron trastornos en la producción y distribución.
Sin embargo, muchas casas parisinas continuaron organizando bienales durante el conflicto, que para muchos trajo una nueva liberación a la hora de vestir. Se necesitaban estilos más prácticos y a las mujeres que trabajaban en la contienda, ya fuese en municiones, conductoras o campesinas, se les permitía por primera vez el uso de pantalones y los bombachos.

En 1918, muchas viejas jerarquías sociales habían caído y la moda empezó a democratizarse cada vez más y eso junto con los avances de la fabricación facilitó la comercialización de las prendas en cadena.







La mujer moderna por antonomasia fue Gabrielle “Coco” Chanel, que lanzó su primera colección de alta costura en 1916 y se convirtió en la diseñadora más influyente de la década de 1920 y 1930.
Ella introdujo el look a lo garçonne: punto flexible y tweed son las claves, y por primera vez se adaptan prendas de armaio masculino al vestuario femenino, utilizándose la lana, que se empelaba en la ropa interior de hombre, para hacer prendas cómodas y estilosas destinadas a la mujer, incluidos los pantalones para navegar, basados en los pantalones acampanados de los marineros y las prendas deportivas, como las chaquetas de punto. 
Y esta idea se impuso a la encorsetada chica Gibson y a la del kimono de Poiret

Por otra parte, Hollywood, comienza a producir largometrajes haciendo que los actores se conviertiesen en estrellas de un día para otro, e influyendo en las tendencias de moda del mundo.
El arte, siempre influye directamente en la moda, el neoimpresionismo y las vanguardias como el cubismo, inspiran escaparates y ante la escandalización de algunos por el “Desnudo bajando una escalera” de Duchamp, y las formas femeninas distorsionadas de Matisse, otros se inspiraban en ellas. Tanto es así que la Vogue  americana empezó a incorporar moda cubista en sus ediciones.











jueves, 20 de enero de 2011

Larga lista de buenos propósitos





Todo empezó con una lista interminable de buenos propósitos.
Los expertos aconsejan  que una lista de buenos propósitos sea escueta para focalizar toda nuestra atención y voluntad sobre un solo objetivo y así poder cumplirlo con más facilidad.
En contra de toda recomendación y casi sin poder evitarlo, mi lista resultó infinita, ahora sí, he conseguido cumplir el primero de ellos. Los otros, la verdad es que los tengo un poco aparcados...
¿Pero qué pasa si una vez pasado el primero de enero, todos los días al amanecer, te encuentras con una lista de cosas por hacer igual de extensa...?
Me tiemblan las patuelas...
¡Que venga un experto a ayudarme con la agenda!