Años 40, otra vez: crisis.
Escena Europea.
Al racionamiento británico de la comida, le acompaña en el 41 el de la ropa.
En un esfuerzo por estabilizar los precios, se editaron cupones para la mayoría de las prendas.
Las casas de moda empiezan a ofrecer servicios de reformas, y los que no llevaban uniforme se las tenían que apañar como pudiesen.
Por ejemplo, un pañuelo atado en la cabeza hacía las veces de un sombrero. Y ellápiz de ojos imita la línea de las medias en las piernas debido a la escasez de nylon
Aparece el Unity Clothin Scheme, programa que incluía una gran variedad de prendas bien diseñadas, prácticas y económicas, así como artículos de casa que se pudieron incorporar a los cupones.
En el 42, hubo una orden de restricción por la que se limitaron adornos, pliegues múltiples, bolsillos, vueltas en los bajos de los pantalones, se prohibió la decoración exterior, malgastar tela en costuras, cinturones, cuellos, puños... ni cremalleras, ni cierres de metal.
Aún así y a pesar de las limitaciones los diseñadores ingleses del Unity no tenían por qué estar fuera de la modernidad, y crearon prendas elegantes de buen corte, a la altura de la rodilla, con una silueta estrecha que realzaba los hombros y la cintura de la mujer.
Su papel en la sociedad, por cierto, dejaba de ser el de la mujer de fábrica para volver a encerrarse entre fogones y criar hijos para repoblar Europa. De ahí la exaltación de sus atributos.
En cuanto a los hombres, muchos de ellos se las arreglaron con el traje de “desmovilización “ del gobierno; los que pudieron permitírselo volvieron a firmas como Bulberrys, pero a penas había cambiado el estilo de los trajes que se lucían antes de la guerra.
En París, ocupada por los nazis en el 40, la Haute Couture se vio amenazada, y llegó a sobrevivir gracias a los esfuerzos del presidente de la Chambre Syndicale de la Haute Couture, aunque el número de casas que cerraron fue muy elevado.
La escasez era peor que en Inglaterra, las telas muy difíciles de conseguir y el cuero impensable.
Así que algunos modistos marcharon a Vichy. Chanel, que ya estaba totalmente establecida, se retiró al Ritz, Schiaparelli se dedicó a dar conferencias en Estados Unidos, Mainbocher, se translada a Estados Unidos también, y se dedica a continuar con su colección y a diseñar para las GirlScouts, la Cruz Roja, las WAVES, etc.
Y otros diseñadores, los más jóvenes, fueron los que empezaron o continuaron su carrera durante la guerra, entre ellos tenemos como ejemplo a Jacques Faht (conocido por sus vestidos de ocasión, habitualmente con grandes lazos y pliegues asimétricos), Cristóbal Balenciaga (el Dios) Pierre Balmain y Christian Dior, que contribuyeron al restablecimiento de la haute couture parisina de los 50.
Sin duda, el boom de la época fue Dior , dando un empuje considerable a la moda con la ceración en 1947 del New Look. Abre su casa a finales del 46, y con su primera colección sorprende a todo el mundo de la moda por su espléndido uso de la tela, los laboriosos métodos de fabricación que indignaron a los que habían tenido que pasar por el racionamiento de Gran Bretaña.
Se trata de un estilo que se remonta al pasado, pero que también alude a tiempos más alegres y optimistas.
El conjunto Bar, fue el diseño clave de la colección New Look de Dior. La chaqueta con hombreras muy discretas y una cintura muy marcada se luce sobre una generosa falda plisada y se equilibra con un sombreo “coolie” . De hecho Dior lamentaba la desaparición del sombrero en el vestir femenino. Para él, una mujer no iba vestida correctamente si no llevaba sombrero.
En Estados Unidos, a parte de los recién llegados europeos, había importantes diseñadores como Hattie Carnegie, Norman Norell y Claire McCardell, inventora de la indumentaria de deporte estadounidense en la que incluía prendas para combinar y las bailarinas.
Gana el Oscar “lo que el viento se llevó” y los modelos de la película se hacen un hueco en la moda.
Los sombreros de Vivien Leigh, adornados con cintas, plumas y velos de encaje que fueron diseñados por Jonh P Jonh bajo la marca Jonh- Frederics, inspiraron a mujeres modernas de la época, al igual que el cabello enrollado y las redecillas.
El entonces adolescente Mickey Ronney, ganaba fans, y Frank Sinatra atraía a multitudes llamadas bobby-soxers porque llevaban calcetines cortos y zapatos bicolor.




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