La casa Dior, es la más grande de París gracias a una lista de clientes internacionales cada vez más ricos, sobre todo debido a un seguimiento entusiasta por parte de los americanos.
Yves Saint Laurent , sucesor de Dior, va a ser uno de los diseñadores más importantes de esta década, entre sus creaciones destacan la trinchera, el traje safari, y el esmoquin femenino. Saint Laurent describía la ropa como una forma de protesta y se le llega a considerar el primer modisto moderno, al retar los convencionalismos de la industria.
De hecho, uno de los vestidos más representativos de esta época es el vestido Mondrian del mismo Saint Laurent, y es que la abstracción es una rica fuente de inspiración para el diseño, los estampados Arty son un recurso efectivo y de todos conocido.
En 2008 Hermes homenajea a uno de los artistas más importantes en el estudio del color, Joseph Albers, creando una serie limitada de 6 pañuelos “homenaje al cuadrado”




También ese mismo año, Marc Jacob homenajea a Richard Prince, vistiendo a las modelos de enfermeras, Dolce&Gabana manchan sus vestidos al mas puro estilo action painting de Pollock, y Galliano lleva a las pasarelas de la alta costura las elegantes figuras femeninas de Gustav klimt.
Pero yo creo que el ejemplo más comprometido o representativo del mix arte-moda más allá del traslado del icono a otra disciplina, es el de Prada , que en conjunto con algunos arquitectos crean provocativos e intrigantes ambientes, en sus puntos de venta sobre todo. Sus tiendas del Soho neoyorquino y Tokio dejan de ser tiendas para convertirse en espectaculares centros de cultura, arte y comunicación firmados por los arquitectos más mediáticos: Rem Koolhaas y Herzog & De Meuron.
Este compromiso con el arte, queda patente en Fundacion Prada de Milán donde se exhibe una colección muy variada y asombrosa de todo el arte de Prada, dejando claro que son árbitros del lujo hoy en día.
Pero a ver, que me voy, volvamos a los 60, y a París, donde la generación más joven se inspira en las ideas futuristas procedentes de la carrera espacial entre EEUU y La Unión Soviética, como por ejemplo Pierre Cardin, André Courrèges y Ungaro, mientras que Paco Rabanne, experimenta con materiales alternativos como la cota de malla y los discos de plástico.
En London, las escuelas de arte subvencionadas por el Estado, fueron ricas fuentes de nuevos talentos. Una de ellas fue Mary Quant, que vendía innovadores diseños a la gente joven que no se quería vestir como sus padres. Las prendas eran divertidas y coloristas, suéteres acanalados, pichis, medias de colores imprescindibles para la MINIFALDA, impermeables de PVC brillante, vamos, de charol.La vestimenta masculina también evolucionó y los trajes estaban influenciados por la moda italiana que tanto gustaba a los primeros dandis.
Hay una nueva clientela y las revistas transmiten sus gustos y exigencias difundiendo las nuevas tendencias: las modelos cambian de aspecto, la fotografía muestra el cuerpo en movimiento. La imagen de la mujer se transforma influenciada por el cine, la música y determinadas corrientes artísticas.
Twiggy es la modelo más emblemática de esta época, se consagró como estrella y puso de moda el pelo corto y la silueta andrógina.
La moda joven, la que innova se convirtió en industria. La confección se transforma en un prêt-à-porter creativo a precios moderados que vestirá a la generación del baby boom.
Pero quedémonos con la copla, en resumen:
Prendas:
Cuello alto, algodón grueso, pantalón corto, bufanda extralarga, chaleco, dibujos geométricos, jersey minipull, abrigo guardapolvo, vestido de cuero(el estrella, estilo casulla y con cremallera delante) , pantalón pitillo de talle bajo, minifalda sin o con botas altas al estilo Courrèges, colores vivos, estampado Liberty (Cacharel). Diseñadores:
Gérard Pipart: trabajó para Nina Ricci, inventó el look Chloé, e inauguró la alianza entre etilo e industria.
Louis Féraud: con una moda muy alegre, colorista y ultramoderna , al final, sobre los noventa se dedicaría al pintura. Le encantaba el color y llevó el folclore hacia la sofisticación.
Jean Bouquin
Ted Lapidus
Guy Laroche, que le daba mucha importancia a las piernas y a la espalda de las mujeres y apostaba por la elegancia
Pierre Cardin, se le considera el el creador del prêt-à-porter.
André Courrèges, es el padre de la minifalda y Mary Quant quien la exagera.
Es la época de la chica yeye, por ejemplo Sylvie Vartan, France de Gaulle, o Francçoise Hardy.
Daniel Hetcher, otra estrella del prêt-à-porter, fue el primero que se inspira en la ropa deportiva y de trabajo para llevarla a pasarela tanto para hombres como para mujeres. Suya es la frase “la moda sale de la calle. Una famosa se atreve a llevar algo sorprendente en un lugar donde llama la atención. Cinco personas la copiarán. Yo haré mi propia versión.”
Chantal Tomass, asidua a la minifalda y a los calcetines altos, innovó en el uso de materiales como en la falda-valleta o el impermeable encerado. Crea los minivestiditos de niña con mangas abultadas y cuello Claudine, que parecen gustar mucho a Brigitte Bardot , para más tarde, especializarse en lencería.
Emanuel Ungaro: pensaba que estar guapa era un acto de generosidad para los demás.
A Paco Rabanne, que lo podríamos definir con una palabra, espectáculo.
Hubert de Givenchy: de él es el vestido negro de Audrey en desayuno con diamantes y de casi todos los de las siguientes películas. Es el más sofisticado, le gusta inventar formas y detalles que lo distingan de sus coetáneos .
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como curiosidad, hasta el 68 estaba prohibido llevar pantalones en colegios y empresas!
Es en esta fecha cuando llevar un traje de aspecto masculino era la alternativa de moda frente al estilo hippy chic orientalista de pantalón pirata o pata de elefante, chaleco largo y las demás novedades.










