martes, 30 de marzo de 2010


Una indisposición tecnológica ha requerido que eche un vistazo y recupere  restos pasados que quedaban en este ordenador. 
También me ha hecho recordar otros restos, pero en este caso, no tengo intención alguna de recuperarlos.

martes, 9 de marzo de 2010


Y yo me pregunto....? pq a pesar de que algo nos guste mucho, somos capaces de cogerle hasta manía?
Son los agentes externos, es que tenemos la semilla de la infelicidad plantada, hecha un tronco milenario con sus raíces, también milenarias , profundas, enrevesadas y bien agarradas ahí?
A veces me tengo que parar un momento y recordar que estoy aquí de propia voluntad, que me gusta lo que hago y que tengo muchíiiiiiiiiiiiisima suerte. Entonces me siento ingrata de la vida por olvidarme de algo tan importante como eso.
No sé si será el vértigo de la incertidumbre, el calendario ajustado, la anemia, la creciente nostalgia y añoranza , una ciudad grande grande con toda esta gente ( en cierto modo diferente)... o todo junto. El caso es que, y a pesar del topicazo, cuanto más arriesgamos, cuanto mas sacrificamos, más grande es el triunfo (y el batacazo, claro), pero el hecho de tener la oportunidad de poder hacer algo que te gusta y te ilusiona, ya es un regalo. Y no deberíamos dejar que los fantasmas nos amarguen y limiten la existencia.


miércoles, 3 de marzo de 2010

Y también fuimos a ARCO, y al ver un Ellsworth Kelly, ya me caí de culo.



Sin duda mi estilo pictórico favorito. Difícil de entender para algunos, insulso e incluso obsoleto para otros, ya que se trata de una corriente que gozó de pocos años de esplendor, sólo estuvo en voga durante el primer lustro de la década de los sesenta (más o menos, por aquella época los límites ya empezaban a desdibujarse), a caballo entre el expresionismo abstracto americano y el minimalismo. Pero ahí está, la abstracción postpictórica o abstracción redefinida. Pintura pura.

Es quietud, es estética. ES BELLEZA. Y es profundamente gratificante, entre tanto barullo, contemplar-escuchar color-silencio. Dejarse pellizcar por el placer de lo bello, mecerse por lo agradable, como cuando vuelves a casa después de un día muuuuuuy largo, a mitad de una semana que se hace eteeeeeeeeeerna, te pones cómodo, dejas la mente en blanco y sólo atiendes a una melodía bonita.