Todo empezó con una lista interminable de buenos propósitos.
Los expertos aconsejan que una lista de buenos propósitos sea escueta para focalizar toda nuestra atención y voluntad sobre un solo objetivo y así poder cumplirlo con más facilidad.
En contra de toda recomendación y casi sin poder evitarlo, mi lista resultó infinita, ahora sí, he conseguido cumplir el primero de ellos. Los otros, la verdad es que los tengo un poco aparcados...
¿Pero qué pasa si una vez pasado el primero de enero, todos los días al amanecer, te encuentras con una lista de cosas por hacer igual de extensa...?
Me tiemblan las patuelas...
¡Que venga un experto a ayudarme con la agenda!
