martes, 15 de febrero de 2011

Años 30



Chanel, en perfecta consonancia con los tiempos, consolida su posición en  la alta costura parisina. Continúa creando prendas fáciles de llevar para una mujer que buscaba lujo discreto y sencillez.
Elsa Schiaparelli fue su gran rival. Su espectacular carrera comenzó cuando un comprador americano descubrió su primer diseño un suéter negro ajustado con un lazo blanco trompé l´oeil para segudamente abrir su boutique Pour le Sport, en la que vendía ropa deportiva, que en esta época está de apogeo, con diseños novedosos.
Schaparelli se relacionaba con artistas de su tiempo, como Dalí, Cocteau, Bérard, los cuales produjeron diseños para ella.
Estuvo muy influenciada por el surrealismo y convirtió objetos cotidianos en piezas de alta moda, al más puro estilo ready made de Marcel Duchamp: botones-piruleta, hebillas de cinturón con forma de candado,  bolsos globo, sombreros con forma de chuleta de cordero ( hola Lady Gaga! ) o trajes que parecían cómodas.
En esta época tuvo un enorme éxito. Tenía la filosofía de que el cuerpo humano era una especie de estructura arquitectónica  y que había que utilizarla como se usa en la construcción.
Sus trajes eran de cintura y hombros muy marcados muy marcada,que realineaban la silueta moderna.
Otra modista a la que suelen comparar sus diseños con las formas arquitectónicas fue Madeleine Vionnet, LA INVENTORA DEL CORTE AL BIES. Con un estilo pulcro y elegante, sustituyó las siluetas tubulares de la década anterior.
La feminidad volvió a ponerse de moda, se bajó el largo de las faldas y se volvió a prestar atención a las cinturas en su nivel natural, así como a las caderas y a los hombros.

La ropa masculina imitaba en cuanto a buena proporción a la femenina, los trajes presentaban hombros más anchos, solapas más amplias, cinturas estrechas y pantalones con caída y vuela en los bajos.
El estilismo americano se fue imponiendo; su industria se especializó en ropa deportiva, casual y de vacaciones.

La fotografía empieza a hacerse hueco en las revistas de moda, desplazando el papel de los ilustradores.
En París hubo revueltas en el sector de la industria textil, mientras que Estados Unidos se centraba en la producción en masa, realizando grandes avances y despuntando diseñadores como Lord&Taylor, Goodman,  Carnegie y Clarie McCardell, símbolos del look americano fácil de llevar, en telas prácticas como el denim.

Las estrellas de Hollywood aparecieron pisando fuerte como piedra angular de estilo y convirtiéndose en iconos de moda.
La Garbo introdujo una nueva austeridad masculina con sus trajes de pantalón, sus boinas y maquillaje discreto.
Las mujeres de clase media confiaban en los modistos que interpretaban los últimos diseños de la alta costura a precios más asequibles, mientras que los patrones publicados por revistas como Vogue, Woman´s Journal o Weldon´s resultaron de gran ayuda para la modista doméstica, que adquirirá nueva importancia cuando estalle la guerra.



lunes, 14 de febrero de 2011

Años 20




La década de los 20, estuvo plagada de contradicciones.
A pesar de las crisis económicas europeas causadas por la guerra, esta década fue una época de grandes hitos culturales,  de importantes obras literarias firmadas por autores como D.H. Lawrence, Marcel Proust, Virginia Wolf, y James Joyce, y de una gran expansión del arte moderno.
En EEUU, se aprueba el derecho al voto para las mujeres, la ley seca se cierra con el colapso de la bolsa de Wall Street en el 29 y entre tanto acontecimiento pululan las flappers.
Fue una época marcada por el jazz y por la juventud que acudía en masa al cine para ver a Joan Crawford bailar el charlestón en Vírgenes Modernas
Se empiezan a poblar las universidades y eso conlleva un interés por las tendencias que allí surgían.
Las melenas cortas de las mujeres inspiran nuevas formas de sombrero, como el de campana y los vestidos se acortan sorprendentemente, llegando para las más atrevidas hasta la rodilla.
Normalmente se solían llevar sencillos zapatos bicolor de día y preciosos zapatos de  baile con tiras para la noche.
Los límites entre el atuendo masculino formal e informal empezaron a desdibujarse,  prendas como pantalones o  bléiseres de franela se convirtieron en vestimenta de día aceptable. 
El príncipe de Gales marcó tendencia, muchos jóvenes imitaban su estilo, jersey bajo una chaqueta, pantalones con cinturón y cuello americano. De hecho los cuellos serán objeto de debate entre el sector masculino, ya que los rígidos se sustituyen por los flexibles primeramente en los círculos artísticos y el traje de calle de tres piezas, fue relegando a un segundo plano al chaqué y a la levita.

Las mujeres se caracterizan por la sencillez y el énfasis en un estilo andrógino juvenil, a  menudo logrado ocultando el volumen del pecho, aunque fomentan su feminidad con el uso del maquillaje. Los vestidos de noche, de cintura baja y estrechos, se realzaban con elementos decorativos aplicados en la superficie de la tela, como cuentas y bordados que reflejaban la influencia de la decoración egipcia ( la tumba de Tutankamon se descubrió en 1922) y motivos naif del arte popular, mientras que los flecos realzaban el movimiento de los bailes.

En esta década destaca como revelación Chanel, que introduce tejidos nuevos, cómodos y prácticos, al miso tiempo que se producen las innovaciones en el sector textil.
Como es el caso de la síntesis de la seda artificial, denominada rayón a partir del 24, lo que facilitó la fabricación de lencería y calcetería.
También hubo avances en la fabricación de telas de punto y elásticas lo que favoreció a la industria de los trajes de baño y en 1923 se patentó a cremallera.

Todos estos cambios fomentaron en los diseñadores la libertad de experimentar. Aplicaron nuevas técnicas de envoltura y de costura, construyendo en ocasiones formas geométricas, integrando cuentas, plumas, borlas y joyas, en las prendas de vestir.
Los accesorios solían lucirse en combinación con el atuendo. Los bonetes y gorritos se usan como complemento último del vestido y los fulares y chales se confeccionan en tejidos semitransparentes y toda clase de pieles. 
Los diseñadores más representativos son: Worth, Drecoll, Beer, Rouff, Doeuillet, Doucet, Poiret, Groult, Lelong, Patou, Chernit, Vellet, Premet, Talbot, Agnes,  etc, etc, etc...

Este estilo, el art decó, debe su nombre a la “Exposition Internationale des Arts Decoratifs et Industriels Modernes”, celebrada  en París en 1925.

El Art Decó, fue un movimiento artístico dinámico, que englobó diseño, arquitectura, diseño gráfico, industrial, interiorismo, pintura y por supuesto moda.  

El arte sigue siendo una fuente de influencia para la moda y en este caso, el cubismo, futurismo, el movimiento moderno, la Bauhaus, el constructivismo y el art nouveau, se ven reflejados en la moda, y a esto también se le une la posibilidad de viajar cada vez mayor, y los descubrimientos arqueológicos  africanos, asiáticos y del México azteca suscitan cada vez más interés, combinándose perfectamente lo antiguo con lo moderno.

Un ejemplo tangible de esta combinación, llevada a la perfección extrema es el La Fundación Rodríguez-Acosta de Granada. Sin duda el sitio más bonito y con más encanto que he visto en mi vida.  Y si se va, lo suyo es concertar la visita guiada, porque a parte de ser atendidos con un trato muy muy  amable, merece la pena enterarse de todos los detalles que el carmen encierra.
Y es que por mucho que yo diga, es imposible describir con palabras la belleza de ese lugar. Es hipnótico.


lunes, 7 de febrero de 2011

Belle Époque









Estamos en 1900. La primera década del nuevo siglo está llena de esperanza, ilusión e innovación.
Las consecuencias de la Revolución Industrial por Europa y Norteamérica, habían cambiado de forma radical la sociedad occidental, pasando de una cultura agraria a una moderna y urbana.
Con ella, llega la nueva clase media, preparada para consumir los bienes que ofrecía el mercado.
Es una década de debuts. La exposición universal de 1900, promociona el cine sonoro, los motores diesel y los telescopios, por ejemplo.
Pero a pesar de las innovaciones de la época, la moda entra en el nuevo milenio mirando a los estilos del pasado.
 La ropa expresaba la opulencia de  época, vestida por aristócratas y por la elite adinerada, seguía más la estética sinuosa del Art Nouveau (1890), que cualquier señal de modernidad.

Las mujeres modernas, de aspecto maduro, aparecieron envueltas en encajes, volantes, boas de plumas, y sombreros de cine adornados con plumas o flores.
La ropa interior se amontonaba de  forma complicada en capas, incluido el incómodo corsé de sifón.
El ideal de belleza estaba representado por La Chica Gibson,  mujer con curvas, ojos grandes, facciones delicadas y cabellera oscura. Llevaba faldas largas y blusas sobre una figura fuertemente encorsetada. 





Los hombres seguían fieles los códigos de la vestimenta, regulados por la ocupación, el estatus, la situación social y el momento del día. Vestían trajes estrechos y a menudo se cubrían con un bombín durante la mañana.

Los gastos desorbitados en moda, son un símbolo del consumismo de la Belle Époque. Tanto es así que las mujeres ricas patrocinaban a los grands couturiers de París: Callot Soeurs, Doucet, Paqin o Worth. 
En Londres frecuentaban  Lucille, compraban sus trajes a medida en casas veteranas como Redfern y Creed, mientras que los maridos vestían en las sastrerías londinenses de gran reputación ya que por sus cortes y calidad de las telas, no tenían rival.

En España, tenemos a Fortuny, pero lo de este hombre es para hacerle directamente un monográfico. 




Los menos adinerados se favorecían de las ventajas logradas ya en  la época anterior por la industria textil. Las pendas estaban fácilmente disponibles en los grandes almacenes que iban apareciendo por todas las ciudades importantes.
Muchas mujeres contrataban a una modista, o se hacían su propia ropa  gracias a las ilustraciones de la época, muy detalladas, que permitían copiar a los grandes modistas.
Había una gran difusión mediante revistas especializadas de patrones que brindaba la oportunidad, si no había muchos medios, de por lo menos, profundizar en el interés por la moda. 



La primera gran entrada a escena fue la de Paul Poiret, el diseñador más interesante e innovador, que elevó la moda y su representación a la categoría de arte.
Poiret fundó su propia casa de alta costura en 1903.  El mismo año en que se proyecta la primera película: “El primer gran asalto al tren”.
Son los años del cambio radical del arte en toda Europa. En 1905 exponen Los fauves, en el salón de Otoño de París.
En 1907, encabeza el cubismo Las Señoritas de Avignon de Picasso. Los expresionistas alemanes, los futuristas italianos y los constructivistas rusos  exploran nuevas ideologías a través del arte. Y la moda responde a estos nuevos impulsos. El lazo entre arte, moda y diseño cada vez se hace más fuerte. 





Cuando los Ballets Rusos de Serge Diáguilev ( Leon Bakst se encarga del diseño de escenografía y vestuario) con Cleopatra irrumpen en la escena parisina con multitud de colores deslumbrantes y atrevida desnudez, la moda responde rápidamente.   
Los pasteles de la Belle Époque se sustituyen por tonalidades brillantes adornadas con plata y oro.
Los diseños de Poiret reflejan la influencia de lo oriental: Los pantalones de harén lucían bajo túnicas y se complementa con turbantes de lamé decorados con plumas y joyas.



              








                                            



  


Muchos diseñadores desarrollan una silueta más tubular y funcional, el Estilo Directoire
Los cuellos altos y rígidos se sustituyen por escotes en V, las vistosas pamelas dan lugar a estilos más sencillos como la toca, y los detalles recargados se van dejando de lado.

Poiret,  que era un gran vendedor, tuvo sus mayores éxitos en el mundo empresarial  al contratar a artistas jóvenes con talento. Raoul Dufy , por ejemplo, creó telas estampadas para su taller, Paul Iribe trabajó como ilustrador, así como Georges Lepape en cuyos trabajos hacían uso de técinas japonesas muy complicadas destinadas a álbumes exclusivos. 







  
Acabamos de pasar la primera década y las casas de moda más influyentes serán Poiret, Chéurit, Doeuillet, Lanvin, Doucet, Redfern y Worth.

Llega la guerra y el avance de la moda no se ve afectada por esta, aunque las privaciones económicas, el equipamiento de los ejércitos, y las restricciones de las exportaciones, provocaron trastornos en la producción y distribución.
Sin embargo, muchas casas parisinas continuaron organizando bienales durante el conflicto, que para muchos trajo una nueva liberación a la hora de vestir. Se necesitaban estilos más prácticos y a las mujeres que trabajaban en la contienda, ya fuese en municiones, conductoras o campesinas, se les permitía por primera vez el uso de pantalones y los bombachos.

En 1918, muchas viejas jerarquías sociales habían caído y la moda empezó a democratizarse cada vez más y eso junto con los avances de la fabricación facilitó la comercialización de las prendas en cadena.







La mujer moderna por antonomasia fue Gabrielle “Coco” Chanel, que lanzó su primera colección de alta costura en 1916 y se convirtió en la diseñadora más influyente de la década de 1920 y 1930.
Ella introdujo el look a lo garçonne: punto flexible y tweed son las claves, y por primera vez se adaptan prendas de armaio masculino al vestuario femenino, utilizándose la lana, que se empelaba en la ropa interior de hombre, para hacer prendas cómodas y estilosas destinadas a la mujer, incluidos los pantalones para navegar, basados en los pantalones acampanados de los marineros y las prendas deportivas, como las chaquetas de punto. 
Y esta idea se impuso a la encorsetada chica Gibson y a la del kimono de Poiret

Por otra parte, Hollywood, comienza a producir largometrajes haciendo que los actores se conviertiesen en estrellas de un día para otro, e influyendo en las tendencias de moda del mundo.
El arte, siempre influye directamente en la moda, el neoimpresionismo y las vanguardias como el cubismo, inspiran escaparates y ante la escandalización de algunos por el “Desnudo bajando una escalera” de Duchamp, y las formas femeninas distorsionadas de Matisse, otros se inspiraban en ellas. Tanto es así que la Vogue  americana empezó a incorporar moda cubista en sus ediciones.











jueves, 20 de enero de 2011

Larga lista de buenos propósitos





Todo empezó con una lista interminable de buenos propósitos.
Los expertos aconsejan  que una lista de buenos propósitos sea escueta para focalizar toda nuestra atención y voluntad sobre un solo objetivo y así poder cumplirlo con más facilidad.
En contra de toda recomendación y casi sin poder evitarlo, mi lista resultó infinita, ahora sí, he conseguido cumplir el primero de ellos. Los otros, la verdad es que los tengo un poco aparcados...
¿Pero qué pasa si una vez pasado el primero de enero, todos los días al amanecer, te encuentras con una lista de cosas por hacer igual de extensa...?
Me tiemblan las patuelas...
¡Que venga un experto a ayudarme con la agenda!




miércoles, 15 de diciembre de 2010

El genio




Decir Morente es decir arte
Decir Morente es decir Granada
Es hablar de su luz, de su aire, de su color, de la plaza Aliatar un día de bueno, al sol y  rodeado de amigos.
Es hablar de Hogar
Nos ha dejado un genio completo de elegancia,  sensibilidad y gusto infinito.
Es como si de repente se cayese la Alhambra , como si una catástrofe asolara el Albayzin, como si la sierra desapareciese de la noche a la mañana.
Y para los que estamos fuera se quiebra el recuerdo sagrado de nuestra casa. Ha dado tanto este hombre... La ciudad (y el mundo) se queda huérfana. 


miércoles, 18 de agosto de 2010

Cita cultural

Nene saca el monóculo, que esta tarde toca comerse el Círculo, y no,  no estoy hablando de una rosquilla...
Aunque estoy segura que cualquier artista podría verla como una alegoría de lo infinito y razón no le faltaría...por su forma, por que es difícil parar y por que pueden llegar a formar parte de ti para siempre, quedándose incrustadas en el tejido adiposo que todo mortal posee.

Esta reflexión tan profunda que ha despertado en mi ser una rosquilla, hace que me venga a la mente ahora mismo una noticia que escuché ayer: se están planteando la posibilidad de añadir junto a los sobrecitos de salsa que acompañan a la comida basura, un fármaco contra el colesterol.

Así que, tranquilos, zampabollos del mundo! Podéis seguir alimentandoos a base de  sustancias nocivas, que el sector farmacéutico al no obtener lo suficiente de vosotros con las píldoras milagrosas de adelgazamiento, no va a tener inconveniente en sacar tajada de los malos hábitos...
Y quién sabe, lo mismo luego inventan algo para que las anoréxicas adelgacen más rápido sin necesidad de vomitar, así al menos cuidarían su esófago, o tal vez se le pueda echar un chorrito de ibuprofeno a la copa directamente, o quizá puedan implantar tabiques nasales de última generación  incorruptibles a los cocainómanos, para poder seguir así con la dinámica de catarsis de autolesión que acalla a nuestros monstruos.
Porque es más fácil guiar a una masa sin voluntad propia y enganchada al consumo, que se rige por la ley del mínimo esfuerzo y a la que le basta con la satisfacción rápida del instinto primario, que educar y concienciar a las personas de que somos algo más que un cacho de carne de espíritu inerte que se contenta con lo que le ha tocado vivir.
Hay algo que se llama  LUCHA y que se puede aplicar a otro contexto que no es el de las películas de acción o videojuegos.



Inserto este vídeo porque me parece gracioso y fíjate, con qué poco...
Pero en realidad quería insertar este: http://www.youtube.com/watch?v=kjrUOlK2714&translated=1
lo que pasa es que no me dejan.

lunes, 9 de agosto de 2010

Verano nada típico

Parece que el periodo estival ha sumido a la chica de los arrebatos en el parón general veraniego típico de todos los años. 
Pero nada más lejos de la realidad.
Muchas cosas, muchas cosas están pasando y como es imposible resumir o elegir la más representativa de los últimos tiempos, va a dejar la mente en blanco, a ver qué es lo primero que sale.


 



Y es que últimamente, ayudada por las inteeerminables fiestas de San Lorenzo, tiene la canción pegada.
Lo cual le hace preguntarse:
1. Cómo los vecinos de Lavapiés no se han vuelto locos o mutantes?
 Ya que si no puedes contra las fiestas, lo que debes hacer es unirte a ellas, lo que inevitablemente conlleva al consumo de bebida y comida de los puestos.
Cómo sobreviven? ese calor, ese fritau, y ese veneeeeeeeeeeeno que casi acaba conmigo en una sola dosis.... incomprensible...
Será que año tras año se van curtiendo? Claro, así de campantes y de conjuntadas van esas Chicas de Oro (que todo el que frecuente Argensola reconoce en estas líneas)

2. Por qué está tan desprestigiada esta canción? Por qué a la gente no le gusta? A mi me gusta. Sí, la letra no dice prácticamente nada y es quinqui. Pero la verdad es que el otro día esta canción me hizo parar en una de las barras de las fiestas y disfrutar de un tinto de verano tan fresquito que me supo a gloria.
De verdad es mejor el "uka waka yeah" ese de Shakira, o el último gorgorito de Bisbal?
Creo que no.
Todo esto me hace reflexionar sobre la música española popular de la calle de antes y  la de ahora. Y puedo pecar de purista, pero sinceramente creo que ha perdido autenticidad.