Chanel, en perfecta consonancia con los tiempos, consolida su posición en la alta costura parisina. Continúa creando prendas fáciles de llevar para una mujer que buscaba lujo discreto y sencillez.
Elsa Schiaparelli fue su gran rival. Su espectacular carrera comenzó cuando un comprador americano descubrió su primer diseño un suéter negro ajustado con un lazo blanco trompé l´oeil para segudamente abrir su boutique Pour le Sport, en la que vendía ropa deportiva, que en esta época está de apogeo, con diseños novedosos.
Schaparelli se relacionaba con artistas de su tiempo, como Dalí, Cocteau, Bérard, los cuales produjeron diseños para ella.
Estuvo muy influenciada por el surrealismo y convirtió objetos cotidianos en piezas de alta moda, al más puro estilo ready made de Marcel Duchamp: botones-piruleta, hebillas de cinturón con forma de candado, bolsos globo, sombreros con forma de chuleta de cordero ( hola Lady Gaga! ) o trajes que parecían cómodas.
En esta época tuvo un enorme éxito. Tenía la filosofía de que el cuerpo humano era una especie de estructura arquitectónica y que había que utilizarla como se usa en la construcción.
Sus trajes eran de cintura y hombros muy marcados muy marcada,que realineaban la silueta moderna.
Otra modista a la que suelen comparar sus diseños con las formas arquitectónicas fue Madeleine Vionnet, LA INVENTORA DEL CORTE AL BIES. Con un estilo pulcro y elegante, sustituyó las siluetas tubulares de la década anterior.
La feminidad volvió a ponerse de moda, se bajó el largo de las faldas y se volvió a prestar atención a las cinturas en su nivel natural, así como a las caderas y a los hombros.
La ropa masculina imitaba en cuanto a buena proporción a la femenina, los trajes presentaban hombros más anchos, solapas más amplias, cinturas estrechas y pantalones con caída y vuela en los bajos.
El estilismo americano se fue imponiendo; su industria se especializó en ropa deportiva, casual y de vacaciones.
La fotografía empieza a hacerse hueco en las revistas de moda, desplazando el papel de los ilustradores.
En París hubo revueltas en el sector de la industria textil, mientras que Estados Unidos se centraba en la producción en masa, realizando grandes avances y despuntando diseñadores como Lord&Taylor, Goodman, Carnegie y Clarie McCardell, símbolos del look americano fácil de llevar, en telas prácticas como el denim.
Las estrellas de Hollywood aparecieron pisando fuerte como piedra angular de estilo y convirtiéndose en iconos de moda.
La Garbo introdujo una nueva austeridad masculina con sus trajes de pantalón, sus boinas y maquillaje discreto.
Las mujeres de clase media confiaban en los modistos que interpretaban los últimos diseños de la alta costura a precios más asequibles, mientras que los patrones publicados por revistas como Vogue, Woman´s Journal o Weldon´s resultaron de gran ayuda para la modista doméstica, que adquirirá nueva importancia cuando estalle la guerra.












