domingo, 16 de mayo de 2010

concierto en el central entre muchas otras cosas


Concierto de Jazz.
Melón Lewis y su quinteto tocaron anoche, y fue solo el comienzo de una noche divertidísima en la que vi fuegos artificiales, caminé por una alfombra azul, descubrí sitios nuevos y bailé tecnoalemán  rodeada de gente muy peculiar.
Y todo esto, muy pero que muy bien acompañada
Vamos, que la noche de ayer daría para cuatro o cinco actualizaciones...

Y en cuanto al concierto, para ser profana en la materia, la verdad es que me gustó mucho.
No puedes hacer otra cosa ante ese derroche de virtuosismo, que abrir la boca de par en par, oídos, ojos, y disfrutar de la música, del directo, de la cercanía , porque estábamos casi encima del pianista, o más bien, él encima nuestra.
 Desde el minuto uno, se desvaneció el falso mito ignorante que asegura que el Jazz es un cúmulo de ruidos.  Los cinco músicos despuntaron con una habilidad asombrosa que sumaron en conjunto, tocando de una forma elegante, agradable y como guinda, el deje ese cubano que no soy capaz de definir.
También atendí  a comentarios expertos, y tengo que decir, muy lejos de sentirme out, que es un placer escuchar a gente hablar sabiendo de lo que dice.


domingo, 9 de mayo de 2010

En otro sitio

En otro sitio
Se hace difícil permanecer aquí delante de todas las cosas pendientes por hacer, después de un fin de semana así, después de la bonicura, de la risa, del calorcito del nórdico y de todo lo demás. Después de estar taaaan a gusto.
Es inevitable. 

domingo, 25 de abril de 2010

                                       

jueves, 22 de abril de 2010

buenos días!


En mañanas difíciles, es agradable escuchar una canción de buenos días.
En las normales y en las buenas, también

domingo, 18 de abril de 2010


No piloto nada yo de música electrónica.

No nos damos cuenta pero a veces te centras en algo que sí, te gusta, y te metes en una dinámica limitada, en la que simplemente, no percibes otra cosa porque no la ves.
Asumimos una serie de roles casuales, intentamos construirnos continuamente, creando una identidad de cara a los demás hecha de artificios, generalmente basados en como nos gustaría ser, que vienen dados como si se tratasen de clichés por catálogo, de los cuales nos apropiamos para sentirnos identificados con el grupo que nos interesa.
Tenemos ansias por el encasillamiento dentro de una sociedad veloz de realidad cambiante. Y esto nos hace nómadas de nosotros mismos, híbridos.
Ahora, yo me pregunto dentro de todo esto, ¿La multifuncionalidad conlleva una falta de identidad? ¿Quién mucho abarca, poco aprieta?
Porque personalmente considero que ahí está la riqueza.
Dejarnos de cotas y observar lo que está más allá, cambiar el eje de vez en cuando y ampliar el campo de visión.
Es nuevo, es divertido y es muy interesante.

Todo esto viene a que el viernes fui a un concierto de High Places, un par de norteamericanos de frialdad nórdica. Un concierto al que probablemente no, seguro, no se me habría ocurrido ir, y me gustó.
Las bases tenían un ritmillo bailable con un deje así como keniata a veces. Él tocaba un tambor muy extraño, y ella jugaba con la distorsión de su voz, muy bonita por cierto, con un toque madoniano.


Y es verdad que tenemos ese afán de definirnos: yo soy esto, esto y esto, y me gusta esto y esto, que sí, está bien para conocerse superficialmente un poco e interaccionar, pero la cosa ahora está en deshojar la alcachofa y encontrar la esencia de cada uno.
Entonces yo creo que te encuentras con una base parecida, con el desnudo. Algo muy común pero a la vez pudorosamente íntimo.


martes, 13 de abril de 2010

Esto es lo que pasa en un ratillo y sin darte cuenta.
Cuidado con el sol! Que viene peligroso




domingo, 11 de abril de 2010




Un día genial es un día en el que te levantas descansada, quedas con alguien interesante, disfrutas del sol dando un paseo, sentándote en una terraza, conversando.

Ese día conoces sitios nuevos de la ciudad, descubres edificios bonitos casi escondidos, vuelves a pasear, sigues disfrutando del sol que por fin ha llegado después de invocarlo hasta la extenuación, encuentras un rincón que puede llegar a ser uno de los favoritos. Todo es agradable y lo pasas tan bien que las horas pasan sin darte cuenta y si por ti fuera alargarías el tiempo como si se tratase de un chicle kilométrico.
Quieres repetir