Y de repente la cosa cambia, casi sin esperarlo, a pesar de que fuese algo evocado.
Después de todo este tiempo, parecía que sería gris y frío para siempre. Y un buen día, ea, porque sí, sale el sol, y se ve más bonito. Empiezan a salir las flores, nos liberamos de capas, el ánimo sube y con él, las ganas de todo.
También existe el temor a que sea un espejismo, a que vuelva a nublarse opaco, pero al menos sabemos que existe, al menos sabemos que está ahí y que es bueno.
Lo merecemos
Ay, estoy inquieta. Llega la primavera.

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